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La transformación digital ha llegado, y lo ha hecho para quedarse y llevar a las empresas a una evolución constante que les obligue a mejorar. Y es que mejorar no es una opción (tampoco evolucionar), es una obligación si queremos estar a la altura de lo que nuestros clientes esperan de nosotros.

Trazar estrategias e implementarlas es parte de nuestra esencia, y hacerlo de manera digital nos ayuda a plantearnos unas metas y a alcanzar los objetivos.

Pero, ¿qué se entiende por “Estrategia Digital”? Nuestro CEO, Andrés de España, lo tiene claro, y afirma que la estrategia digital es añadir a tu modelo o plan de negocios un entorno digital que permita avanzar y facilitar la toma de decisiones, así como desarrollar el volumen de negocio. Y esto, ¿cómo se consigue? O mejor, ¿qué ventajas, como empresas, vas a descubrir con este nuevo modelo?

  • Entrar en contacto con el mundo de la innovación, lo que te aportará nuevas ideas y subvenciones que te ayudarán a incrementar tu volumen de negocio y tus oportunidades del mercado.
  • Velocidad en la toma de decisiones, gracias a la cual vas a poder reducir los tiempos con el cliente (gesto que estos agradecerán sobremanera).
  • Favorece el trabajo en equipo, por lo que avanzarás en todas las fases del proyecto y crearás un entorno de trabajo agradable y pro activo.
  • Aumenta la posibilidad de atraer nuevos clientes, aumentando, por tanto, las oportunidades para tu negocio a medio-largo plazo.
  • Reduce el riesgo en tus inversiones, debido a la gran cantidad de datos que aportan las herramientas digitales, puedes conocer mucho antes los resultados que puedes obtener.

Pero, ¿cómo podemos organizar la situación para evaluar pros y contras y poder establecer nuevas estrategias en función de las diferentes herramientas que utilicemos? La respuesta es sencilla, y es que a través de una tabla como la que explicaremos a continuación podremos entender la situación real para poder empezar a trabajar.

  • Tecnología: Aquí tenemos que plasmar qué herramientas digitales estamos utilizando en nuestro entorno para poder analizar a posteriori su efectividad.
  • Objetivo: Cada herramienta tiene el suyo, y debemos conocer realmente cuál es el que nos hemos propuesto para poder evaluar si es o no acertado.
  • KPI: Esto nos permitirá comprobar si estamos cumpliendo objetivos y si realmente estamos enfocando bien la estrategia.
  • Prioridad: Como todas las herramientas y, en general, las acciones que se toman, tienen prioridad, y debemos tener claro cuáles priorizar y cuáles pueden pasar a un segundo plano.
  • Status: Como última columna es recomendable, ya que nos va a permitir ver si hay algún tipo de incidencia y corregirla de inmediato.

Una vez que hemos plasmado en esta sencilla tabla la situación actual estaremos en situación de analizar los resultados y comprobar qué funciona, qué no funciona y, sobre todo, qué podemos mejorar para seguir avanzando en el proceso de transformación digital de nuestra empresa.