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Muchas empresas siguen utilizando técnicas de marketing directo. Por eso les cuesta tanto entender los nuevos conceptos nacidos a la sombra de Internet.

Qué es el marketing directo

Podemos definir el marketing directo como el marketing one-to-one. Sus orígenes tienen lugar hace más de 50 años en los Estados Unidos,

Entre sus principales características, hay que mencionar varios aspectos:

Es un marketing que se puede medir, podemos conocer sus resultados y su eficacia de manera inmediata mediante un análisis de resultados cuantitativo.

  • El marketing directo está enfocado en un determinado target, lo que permite conocer distintas informaciones sobre el público objetivo y adaptar el mensaje para llegar al usuario.
  • Este tipo de marketing está basado en la fuerza de la base de datos. Cuanto más grande sea la base de datos con potenciales clientes y mejor actualizada esté, se pueden conseguir mejores resultados.
  • También hablamos de un tipo de marketing que permite establecer relaciones con los clientes mediante una comunicación interactiva. De ahí que esté muy relacionado con el llamado marketing relacional.
  • Este tipo de marketing también nos proporciona datos y resultados de cada campaña, permitiéndonos optimizar nuestras estrategias comerciales.

El marketing directo sigue siendo necesario, aunque no es la única opción. Y, sobre todo, hay que tener en cuenta las nuevas audiencias.

Cuál es el gran problema del marketing directo

 El marketing directo se sigue utilizando mucho en Internet: a través de campañas de correo electrónico a puerta fría, o incluso en las redes sociales.

No obstante, este concepto viene dejando paso a otras nuevas realidades que se acercan más al cliente del siglo XXI.

En un entorno de los mensajes de marketing se han multiplicado, y cuando las normativas contra el spam cada vez son más rigurosas, la mejor manera de destacar es mediante un proceso más complejo y creativo, que consiste en el llamado inbound marketing.

Marketing directo vs. Inbound marketing

Frente a las viejas formas de conseguir clientes, el inbound marketing pone el foco en la atracción del cliente mediante medios digitales, utilizando la interacción con el usuario y enfocándose en un público específico, con el objetivo de aportarle valor.

Este valor añadido ayuda a las empresas a conseguir leads, que más tarde se pueden convertir en clientes. De este modo, evitamos llevar a cabo un marketing invasivo cuyo único objetivo está centrado en vender, para empezar a pensar no en el producto, ni en nuestra marca, sino en la persona como tal y sus necesidades.