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Hoy voy a hablar de algo que me ha pasado y que estoy convencido de que a muchos de vosotros también, si os habéis cruzado con algún amigo que tenga esta enfermedad metida dentro. Se trata de la ceguera del emprendedor”.

Cuando habláis con algún emprendedor afectado por esta dolencia, veréis que conforme os va contanto el negocio que quiere montar está cada vez más convencido del éxito que va a tener. Hasta llegar al punto de riesgo o límite, que después de un rato hablando con él, por un segundo, de pronto, te ves a ti mismo siendo empresario, montando una empresa y ganando dinero a expuertas siendo socio de tu amigo emprendedor.Lo más interesante de esta situación es que de pronto, te das cuenta de que el emprendedor contagia su enfermedad, pero sólo se transmite si se está en contacto mucho tiempo con él.

Al cabo de 24 horas sin hablar con tu amigo  probablemente, se te quite de la cabeza cualquier atisbo de empresario. Si no es así y tu cabeza de pronto, empieza a pensar en otros negocios y empieza a hacer números y barajar posibilidades lo siento de veras, estás contagiado y sólo se supera creando una empresa. Si no lo haces vivirás frustrado mucho tiempo, quizás te olvides, pero te puedo asegurar que tendrás ese hueco en tu cerebro toda tu vida.

En un futuro post hablaré de el por qué un emprendedor es el mejor comercial de su propia empresa y de otros poderes jedi que yo asigno a los empresarios, como por ejemplo, el poder de la persuasión.